Himno
Nacional Argentino (versión actual)
Primera
y última cuarteta, y coro de la canción aprobada por la
Asamblea General del 11 de mayo de 1813, tal como se lo canta
desde el 30 de marzo de 1900 (presidencia de Julio A Roca) por
disposición del Gobierno Nacional que dice:
"Que,
sin producir alteraciones en el texto del Himno Nacional, hay en
él estrofas que responden perfectamente al concepto que
universalmente tienen las naciones respecto de sus himnos en
tiempo de paz y que armonizan con la tranquilidad y la dignidad
de millares de españoles que comparten nuestra existencia, las
que pueden y deben preferirse para ser cantadas en las
festividades oficiales, por cuanto respetan las tradiciones y la
ley sin ofensa de nadie, el presidente de la República, en
acuerdo de ministros decreta:
Artículo
1°. En las fiestas oficiales o públicas, así como en los
colegios y escuelas del Estado, sólo se cantarán la primera y
la última cuarteta y coro de la canción nacional sancionada
por la Asamblea General el 11 de marzo de 1813".
Oíd
mortales el grito sagrado
libertad,
libertad, libertad.
Oíd
el ruido de rotas cadenas,
ved
en trono a la noble Igualdad.
.................................................
Ya
su trono dignísimo abrieron
las
Provincias Unidas del Sud
y
los libres del mundo responden:
Al
gran pueblo argentino ¡Salud! (rep)
y
los libres del mundo responden:
Al
gran pueblo argentino ¡Salud!
Coro
Sean
eternos los laureles
Que
supimos conseguir (rep)
Coronados
de gloria vivamos
o
juremos con gloria morir (rep dos veces)

Himno
Nacional Argentino (versión original, completa)
El
autor de la letra, Vicente López, se inspiró en en un himno
que coreaban los actores al finalizar la obra 25 de Mayo (obra
que se estaba representando en el Casa de Comedias el 24 de mayo
de 1812), cuya música había sido compuesta por Blas Parera. Éste
y López, a pedido del Triunvirato - que en un oficio del 22 de
julio de 1812 al Cabildo sugería la composión de la marcha de
la patria - concluyeron la canción, que fue cantada en el
Cabildo, el 1 de noviembre de 1812 por un coro de niños de
escuelas.
El
6 de marzo de 1813 la Asamblea General ordenó algunas
correcciones, con las que colaboró Esteban de Luca,
perteneciendo a Parera el ritmo marcial, vibrante y guerrero, de
la que se conoció como Marcha Patriótica, aprobada el 11 de
mayo de 1813.
Se
habría entonado por primera vez el 25 de mayo de 1813 en el
teatro, durante la función patriótica de la noche. Luego se la
denominó Canción Patriótica. Una copia de 1847 la titula
Himno Nacional Argentino.
En
1860 el músico Juan Pablo Esnaola asignó a la entonces marcha,
el ritmo con que hoy se la conoce.
Es,
conjuntamente con la Bandera y el Escudo, uno de los símbolos
nacionales.
Coro
Sean
eternos los laureles
que
supimos conseguir.
Coronados
de gloria vivamos
o
juremos con gloria morir.
I
Oíd
mortales, el grito sagrado:
libertad,
libertad, libertad.
Oíd
el ruido de rotas cadenas,
ved
en trono a la noble Igualdad.
Se
levanta a la faz de la tierra
una
nueva y gloriosa nación;
coronada
su sien de laureles
y
a sus plantas rendido un León.
(coro)
II
De
los nuevos campeones los rostros
Marte
mismo parece animar;
la
grandeza se anida en sus pechos;
a
su marcha todo hacen temblar.
Se
conmueven del Inca las tumbas
y
en sus huesos remueve el ardor,
lo
que ve renovando a sus hijos
de
la Patria el antiguo esplendor.
(coro)
III
Pero
sierras y muros se sienten
retumbar
con horrible fragor;
todo
el país se conturba por gritos
de
venganza, de guerra y furor.
En
los fieros tiranos la envidia
escupió
su pestífera hiel;
su
estandarte sangriento levantan
provocando
a la lid más cruel.
(coro)
¿No
los veis sobre Méjico y Quito
arrojarse
con saña tenaz?
¿Y
cual lloran bañadas en sangre
Potosí,
Cochabamba y La Paz?
¿No
los veis sobre el triste Caracas
luto
y llanto y muerte esparcir?
¿No
los veis devorando cual fieras
todo
pueblo que logran rendir?
(coro)
A
vosotros se atreve, argentinos,
el
orgullo del vil invasor:
vuestros
campos ya pisa contando
tantas
glorias hollar vencedor.
Mas
los bravos que unidos juraron
su
feliz libertad sostener,
a
esos tigres sedientos de sangre
fuertes
pechos sabrán oponer.
(coro)
El
valiente argentino a las armas
corre
ardiendo con brío y valor!
El
clarín de la guerra cual trueno
en
los campos del sud resonó;
Buenos
Aires se pone a la frente
de
los pueblos de la ínclita unión
y
con brazos robustos desgarran
al
ibérico altivo León.
(coro)
San
José, San Lorenzo, Suipacha,
ambas
Piedras, Salta y Tucumán,
la
Colonia y las mismas murallas
del
tirano en la Banda Oriental
son
letreros eternos que dicen:
aquí
el brazo argentino triunfó;
aquí
el fiero opresor de la Patria
su
cerviz orgullosa dobló.
(coro)
La
victoria al guerrero argentino
con
sus alas brillantes cubrió
y
azorado a su vista el tirano
con
infamia a la fuga se dió;
sus
banderas, sus armas, se rinden
por
trofeos a la Libertad
y
sobre alas de gloria abra el pueblo
trono
digno a su gran majestad.
(coro)
Desde
un polo hasta el otro resuena
de
la fama el sonoro clarín
y
de América el nombre enseñando
les
repite: mortales, oíd:
ya
su trono dignísimo abrieron
las
Provincias Unidas del Sud
y
los libres del mundo responden:
Al
gran pueblo argentino: ¡Salud!
(coro)